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Daniel Pano Cruz, ¿Ignora? |
Luego de que en la edición
del 20 de mayo del semanario LA VOZ la
reportera Marina Salazar, publicara una nota en la que un grupo de
derechohabientes denunciaban los desplantes prepotentes y las actitudes por
demás altaneras y groseras que han recibido por parte de una empleada de dicha
clínica, de nombre Eloísa Rodríguez Vázquez, el director José Luis Carranza
Mogollón perdió los estribos en cuanto fue enterado por la misma Eloísa que yo,
Karmelynda Valverde, sub directora y reportera de LA VOZ, estaba dentro de
dichas instalaciones.
En el momento en que esta
reportera obsequiaba un ejemplar de LA VOZ
a Nelly Luz Ortiz Torres, empleada también de esta clínica, un
hombre de mediana edad, sumamente
alterado, me ordenó ‘’¡Deme su
identificación!‘’ enseguida me cuestionó ¿Quien le dio permiso de entrar a
hacer publicidad? Acto seguido y bufando como toro loco gritó ‘’SEGURIDAD’’
como si se tratara de una delincuente sorprendida in fraganti. ¿Y este quién
es? me pregunté en voz alta y en el momento un chavo que salía de uno de los
cubículos dijo entre dientes ‘’el director’’.
José Luis Carranza Mogollón,
director de la clínica del ISSSTE volvió
a gritarles a los de Seguridad, que en ese momento hacían de camilleros
ayudando a subir a un enfermo que iba a ser trasladado probablemente a Acapulco.
Yo comencé a caminar hacia el acceso principal cuando dos elementos de
Seguridad llegaron corriendo a cerrar la puerta de cristal al tiempo que eran
azuzados por una señora vestida de negro, con un atuendo más propio para ir a
la Disco que a un centro de trabajo, que les ordenaba ‘’¡¡¡¡Tómenle fotos!!!’’.
Como los pobres Polis no atinaban qué hacer, la señora esta comenzó a tomarme
fotos con su celular. En ese momento la reconocí. Era la empleada que habían
denunciado los derechohabientes de prepotente y grosera. Y su físico encajaba
perfectamente con la detallada y acertada descripción que habían hecho de ella
los afectados.
Ignoro que preparación
profesional tenga José Luis Carranza Mogollón, pero lo que si queda me muy
claro y ampliamente demostrado es su ineptitud e irresponsabilidad para estar
en el cargo que ostenta, ya que en lugar de ocuparse de las constantes quejas
que ha recibido de los derechohabientes en contra de Eloísa Rodríguez Vázquez, la
tolera y solapa, a grado tal de haberse desquiciado con mi sola presencia, en
esa clínica. Mi única falta fue ir ahí, llevar conmigo unos ejemplares de la edición del 20 de mayo de LA VOZ y
habérselos obsequiado a los pacientes que esperaban consulta. Claro, en ese
número viene la multi mencionada denuncia en contra de Eloísa Rodríguez. Una
vez más compruebo que la verdad no peca, pero encabrita y desquicia. Y el
director de la clínica del ISSSTE José Luis Carranza, es el más auténtico
ejemplo de ello.
Estaba yo obsequiando el
mentado semanario a alguien, cuando hasta ahí llegó el que unos minutos después
me enteré que era ‘’el director’’ sumamente alterado, ordenándome que le
mostrara yo mi identificación, para luego de forma aspaventosa gritar
‘’SEGURIDAD’’. Bufaba como toro loco, cuando me espetó en la cara ‘’Usted no
tiene autorización de venir a hacer publicidad aquí’’ (¿??) Acto seguido volvió
a llamar a los de Seguridad y también a exigirme otra vez que me identificara,
cuando él en ningún momento mencionó quien era y porqué estaba tratándome de
forma grosera y mal educada.
¿No debería entrar en sus
funciones hablar con la susodicha y conminarla a cambiar sus actitudes en bien
del funcionamiento de la clínica para la cual ambos prestan sus servicios y él
‘’dirige’’? .
Empecé a caminar hacia la
puerta principal, cuando la voz del director Carranza a mis espaldas apuró a
los de Seguridad. Al fondo del pasillo aparecieron corriendo dos elementos de
Seguridad, que eran azuzados por una señora vestida de negro, con un atuendo
más propio para ir asistir a un cocktail que a un centro de trabajo. En ese
preciso momento me dí cuenta que se trataba de Eloísa Rodríguez, la mujer que
fue denunciada a LA VOZ por prepotente y
malos tratos por los derechohabientes afectados.La descripción detallada que
hicieron de ella encajaba perfectamente con la de la mujer que seguía azuzando
a los Polis, quienes cerraron la puerta corrediza. Entonces Eloísa les ordenó
que me tomaran una foto. Los Polis no atinaban qué hacer; uno de ellos puso
cara de congoja y me pedía que me registrara en un librote. En ese momento
Eloísa comenzó a tomarme fotos con su celular.
Una vez que fui
prácticamente echada de la clínica, el director me alcanzó afuera para tratar
de justificar su actitud deprovista de la elemental educación y cortesía que
requiere la conducta de los servidores públicos. Insistió en que yo no tenía
autorización para hacer publicidad, tratando de desviar la atención del
verdadero motivo de su ira. Porque está
bien, supongamos que yo hubiera entrado a la clínica del ISSSTE, con un
megáfono diciendo ‘’compre su periódico sólo 7 pesitos le cuesta’’ aún así, creo
que no tenía el ‘’director’’ por que
tratarme como si fuera yo una delincuente.
¿‘’Lo que pasa es que ustedes los medios por
50 pesos hablan bien o hablan mal’’ me dijo ya afuera, a manera de
justificación por su desquiciado arrebato. Dijo también que tenía que ser enérgico
porque sí los derechohabientes tenían quejas, estos debían acudir a él no a un
periódico. Se hace que la virgen le habla. Cuando él está consciente de que ha
recibido varias quejas en contra de Eloísa, sobre todo cuando esta señora estaba en el módulo de atención y lo único que
hizo fue moverla de ahí.
Pareciera que las constantes
alardeadas de Eloísa en el sentido de que está palanca en el Sindicato han calado en el ánimo de este funcionario, pues
vaya que se ha sometido a sus ocurrencias. A tal grado que ayer, Carranza
Mogollón se encontraba en una reunión regional con algunos de sus colegas de
otras clínicas de la Costa Chica, y en cuanto Eloísa se percató de mi
presencia, se atrevió a interrumpir
dicha reunión, para informarle al director –vía la red interna- que ahí
‘’ estaba la del periódico’’ . Y él ‘’señor director´´ de inmediato obedeció
sus instrucciones y bajó a armar el irigote.
Triste y de pena ajena su
papel. Pero más preocupante es que opten por agredir, acosar, y hasta amenazar,
con tal de no asumir sus responsabilidades. El señor defendiendo lo
indefendible, porque hasta él han llegado las denuncias, y se hace el occiso. La
señora, señalando y acusando sin ningún fundamento a sus compañeras de trabajo,
de haber sido quienes proporcionaran información a LA VOZ. Dijo que va incluso
a demandarlas. Dijo también que yo no sabía con quien me había metido y que nos
iba ‘’a cargar la ver…’’, porque ella tiene un hijo que es Judicial.
Quedan debidamente
documentadas sus diarreas verbales y las amenazas, aquí, para la memoria
colectiva y en las instancias
correspondientes, para que actúen en consecuencia en un momento dado.
¿Estará enterado mi
apreciado don Daniel Pano Cruz, delegado estatal del ISSSTE de las abusivas y
prepotentes actitudes de este par de supuestos servidores públicos de la
clínica del ISSSTE en Ometepec?.