En memoria de mi tía Eva
¿Qué es peor que un
mercenario del periodismo? ¡Dos!
Veamos. Cuando el lunes 3 de
diciembre de 2018 el licenciado López Obrador ofreció su primera disertación
ante los periodistas asignados a la cobertura de sus actividades, pocos
creyeron en su oferta de respeto a la libertad de expresión y de información.
“Estamos bien y de buenas.
No vamos a enojarnos”, respondió el debutante, ni hablar, presidente Andrés
Manuel respecto de una severa crítica que le hizo el PAN.
Raro, pero este lunes 14 de
diciembre de 2020 no dijo si está de buenas y mucho menos si va a enojarse por
lo que de él dijo Brozo, el personaje de Víctor Trujillo. Pero apareció un
oficioso mercenario que hizo propia la afrenta y recitó el texto bien redactado
con una abierta amenaza de muerte hacia el comediante.
Créame usted que, al
valiente, arrojado y sedicente periodista no le tembló la voz ni se atoró en el
texto y mucho menos parpadeó cuando leyó la amenaza, ¿será porque lo memorizó
pero a la mera hora no quiso meter la chancla y quedar mal con su tutor y menos
con el licenciado Andrés Manuel? ¿Fue la voz de Andrés Manuel?
Bueno.
Le decía que aquel lunes 3
de diciembre de 2018 cuando en la enorme peana que es el Zócalo de la Ciudad de
México aún olía a copal y pólvora de los cohetones, de los fuegos artificiales
quemados en honor al Gran Tlatoani que, dos días antes, se despachó un estilo
de gobernar nunca imaginado por el maestro Daniel Cosío Villegas, cuando se
celebró la ¡primera conferencia de prensa mañanera!
Y es que le idea era ofrecer
conferencia de prensa, aunque con el antecedente de aquellos días de las
mañaneras que ofreció cuando Jefe de Gobierno del Distrito Federal, se dudó que
ello fuese a ocurrir. Y ganaron la apuesta los pesimistas.
El caso es que ese lunes,
aunque no fue tácito, el señor presidente dio el disparo de salida a la
temporada de cacería y desprestigio contra los periodistas mexicanos y de sus
opositores, por ende también de los medios de comunicación, principalmente los
radicados en la Ciudad de México.
Y apareció la línea
mercenaria en las homilías y lecciones de historia patria –cursos quesadilla,
por aquello de la embarrada de sesos--. Y es que, comulgará conmigo en que
difícilmente puede calificarse como conferencias de prensa a la liturgia de la
4T que se oficia todas las mañanas de lunes a viernes en el Salón de la
Tesorería en Palacio Nacional.
Dígame si estoy equivocado.
¿Serán conferencias de prensa?
Va de recapitulación. En el
estreno de la Nueva Temporada de las Mañaneras, ese 3 de diciembre de 2018 el
licenciado López Obrador avanzó en las reglas:
“No está demás –citó--,
desde luego, no hay límite, no hay censura. Pero si se ponen de acuerdo, si se
organizan, podemos desahogar la conferencia diaria con menos tiempo y pueden
ustedes, es cosa que lo analicen, deliberen, acuerden, para ver hasta cuántas
preguntas y de esa manera facilitar más este diálogo circular, estos mensajes
de ida y vuelta.
“También el que participen
todos los medios que puedan, desde luego, hacer preguntas, quienes representan
a la prensa escrita, a la radio, a la televisión, a las redes sociales; que sea
plural, incluyente, para que de esta manera todos tengan información.
“Y ya va a ser a
consideración de ustedes si esta información la transmiten, estoy seguro que
sí, porque esa es la función principal de los medios, por eso son medios,
instrumentos para que el pueblo esté informado”.
¿Blofeaba el inquilino de
Palacio? Parecía cuento color de rosa, la ansiada conferencia de prensa, real y
sin medias tintas ni descalificaciones y con estigmatización ausente. ¡Caray!
Otro México, otra relación pura y virginal prensa-gobierno-prensa.
Y, mire usted, el licenciado
Andrés Manuel dejó bien clarito a los en esos momentos bienvenidos periodistas
y reporteros, sí, de los de verdad, que fueron a esa mañanera inaugural de la
nueva temporada:
“Ustedes saben –dijo el
presidente que dice es Peje pero no lagarto-- que se decidió quitar escoltas a
funcionarios, inclusive a expresidentes, pero hoy se acordó mantener la
vigilancia, la protección de periodistas y de luchadores sociales, personas que
están amenazadas. Eso es el acuerdo que tenemos”. ¡Sopas! No pos sí. Los
periodistas estaríamos protegidos por el manto sagrado de la 4T.
Espera, espera, diría mi
asesora en jefa…
Deje le refiero otro ejemplo
de esa pulcritud de respeto al que piensa diferente que el licenciado nos
despachó en vivo y en directo, a todo color y de frontera a frontera, el lunes
3 de diciembre de 2018. Lea usted:
--Y segundo –planteó un
reportero de verdad--. Ayer en esta interlocución que tiene que ver con la
oposición, el PAN subió un video en el que ya no solo lo vinculan con Hugo
Chávez, con Nicolás Maduro, sino con Stalin, con Hitler, ¿qué diría respecto a
esta actitud que toma la oposición ahora ya como Presidente Constitucional de
los Estados Unidos Mexicanos?
Sin parpadear ni sonreír
socarronamente, el debutante señorpresidente respondió:
--Está bien eso, que empiecen
a ser oposición, eso está bien. Es un buen ejercicio. Llevan tiempo sin ser
oposición. Desde que se fundó ese partido, no eran oposición y, sobre todo, a
partir del 88 se convirtió en un partido del régimen. Entonces qué bien que
ahora estén retomando sus orígenes como partido opositor y siempre van a tener
nuestro respeto y no va a haber censura, vamos a garantizar el derecho a
disentir. Estamos bien y de buenas. No vamos a enojarnos.
No cabe duda que el
licenciado aguantó vara. Pero poco le duró el gusto a periodistas y opositores
y en menos de lo que grazna un ganso pasaron a ser fifís, machuchones,
golpistas, neoliberales, conservadores, inmundos y etcétera, etcétera y
etcétera.
Hoy --¿a poco no?, Ricardo
Anaya dixit--, es un honor ser descalificado por López Obrador.
Lo cierto es que, en una
parte de su disertación de aquel lunes del que no quisiera acordarme –con
acordes del corrido Valentín de la Sierra—se asomó el talante del licenciado y
desde su pecho que no es bodega salió el mensaje:
“(…) Tengo las riendas del poder
en las manos; es decir, hay Gobierno en México, y es un gobierno para darle
seguridad y protección a los mexicanos para que se mantenga la esperanza, que
la expectativa que hay de cambios se va a convertir en realidad.
“No va a ser como están
pensando nuestros adversarios, los conservadores, que se están frotando las
manos, esperando de que se descomponga la situación en el país y que no podamos
conducir el Gobierno”.
De entonces a la fecha el
tiempo ha dado la razón a quienes, fíjese usted, insistían en que Andrés Manuel
es camaleónico, falaz y…
Ya había acusado de recibido
el mensaje que Brozo le envió mediante las benditas redes sociales, a partir de
un video en YouTube, en el que lo llamó “pinche presidente”, sin
descontextualizar respecto del riesgo de usar a la vacuna contra el Covid con
fines políticos y electorales.
“Vamos con… Aquí tengo, es
la lista ya de los pendientes. Marco Olvera y Raúl Antonio Hernández”, leyó
ayer lunes Andrés Manuel y dejó su respuesta a Brozo en voz del mercenario que
se asume vocero de millones de mexicanos en Estados Unidos, aunque nadie sabe
quién diablos le dio el nombramiento y mucho menos de dónde salen los dólares
para sus viajes frecuentes a ciudades fifí como Nueva York.
--Gracias, presidente,
buenos días –saludó Marco Olvera--. Buenos días a los señores funcionarios, a
la gente que lo ve y lo escucha fuera y dentro de territorio nacional.
Presidente, desde los
gobiernos de Gustavo Díaz Ordaz y hasta Enrique Peña Nieto (leyó el guión)
ofender al presidente de la República implicaba desaparición y muerte segura;
es decir, si hoy el mimo Víctor Trujillo, el farsante llamado Brozo, se hubiera
referido como lo hizo contra su persona y la investidura presidencial en días
recientes, seguro habría amanecido con moscas en la boca; sin embargo,
presidente, millones de mexicanos sabemos que su gobierno no desaparece y mucho
menos mata a personas.
Por ello, millones de
migrantes mexicanos en Estados Unidos me dicen que aquí como vocero de ellos en
las mañaneras, que su gobierno no se repliegue, presidente, que siga
combatiendo la corrupción porque cuenta con el apoyo de ellos y también
seguirán enviando millones de dólares en remesas para apoyar a sus familias y
que, de ser necesario, regresarían a México para defender al país y así nunca,
nunca más, volvamos a tener la bota en el pescuezo, como vulgarmente se dice,
por quienes siguen añorando la época del porfiriato o, lo que es peor, la ya
decadente época del neoliberalismo.
¿Jesús Ramírez entregó el
texto a Marco Olvera, integrante de la barra mercenaria a la que pertenece
aquella sedicente periodista que elogió a López Obrador y lo calificó símil de
corredor keniano? En serio.
Pero, vaya, el inquilino de
Palacio, como no queriendo participó con la pincelada patria y el raspón a la
prensa. Refirió:
“Y no hay aquello de que no
se puede tocar al intocable, ‘no te metas ahí porque vas a terminar mal, no te
metas con el cuarto poder’; que, dicho sea de paso hay muchos periodistas,
medios de comunicación que actúan también con apego a la verdad, que hacen un
buen periodismo profesional y ahora con el internet y con las redes sociales
hay una gran defensa.
“(…) Antes, repito, aunque
parezca disco rayado, estábamos en estado de indefensión, los que controlaban
los medios formaban la opinión pública.
“(…) Antes ¿cuál era el
distintivo de los medios de información, la máxima?
“(…) Obedecer y callar, de
la mayoría de los medios. Aplaudir, gritar como pregoneros en contra de los
opositores y callar como momias cuando se trataba del poder. Pues ya eso ya
está por terminarse”. Fin de la cita presidencial; ¿amenazar vía mercenarios y
oficiosos? ¿De muerte? La discrepancia del gobierno con la prensa y sus
críticos, cuidado, escaló un peldaño grave, muy grave. Conste.
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