En los recovecos de la
democracia hay pretextos para todo, como el uso del poder y, con recursos
públicos, sin rubor estar en permanente campaña para no perder el cetro.
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Así, deslizar cuando no
abiertamente desparramar desde espacios privilegiados la burda descalificación
hacia el contrincante --derrotado en las urnas mas no desaparecido del
escenario político-- es praxis pública que aplauden a rabiar quienes se asumen
nuevos dueños del poder, aunque en realidad elevan al nivel del Olimpo al dueño
único que no lo comparte ni lo presta, lo vigila y acumula.
Llamar al linchamiento
público contra quien piensa diferente y perdió el poder y espacios de
privilegio, por supuesto, para cerrarle el retorno a estos, puede considerarse
factor elemental en el juego de estos recovecos de la democracia que todo
prohíbe y todo permite.
Así de simple pero así de
cuestionable cuando entraña el riesgo de la dictadura que arrasa y extermina al
contrario, con la oferta del mundo feliz, del maná que caerá del cielo en medio
de la oda a la felicidad y el bienestar común que ha sido quimera en México.
Y, mire usted, no es que
la apreciación de lo que ocurre en estos días de la pandemia del coronavirus
sea producto del estrés y el encierro que lleva a conjeturar escenarios del
México hacia el que avanzamos con despropósitos legislativos, a partir de actos
oficiosos como los de la diputada Dolores Padierna, cuyo marido, el profesor
René Bejarano se asume filántropo de la política y por eso anda por todo el
país en campaña a favor de la 4T, que en realidad implica quemar incienso a los
pies del inquilino de Palacio.
Le comparto el siguiente
texto:
“(…) También no se puede
aplicar juicio sumario, no puede haber linchamiento político, en eso estamos
también de acuerdo, de que no se puede juzgar a nadie si no se tienen las
pruebas.
“Hay algo que es muy
importante, la dignidad de las personas. Entonces, cuidar nada más eso, pero si
existen los elementos, si existen las pruebas, la autoridad tiene que actuar
sin miramientos, sin influyentismo, no fabricar delitos, pero tampoco ser
tapadera, esas son las indicaciones que tienen todos los servidores públicos y
así estamos actuando”.
El autor de ese pensamiento
de fundamental disciplina ética y moral como personaje público no es de ningún
luchador social extranjero como Mahatma Gandhi ni siquiera de Francisco I Madero y mucho menos de Benito Juárez, es del licenciado Andrés Manuel López
Obrador, expresada en la conferencia mañanera del inicio de semana, a partir de
preguntas relacionadas con la corrupción que ha comenzado a flotar en la laguna
de la honestidad valiente.
Por cierto, cómo soslayar
esa mecánica que se ha echado a andar en los medios públicos de comunicación
para desprestigiar y descalificar a periodistas no afines al gobierno de la 4T.
Dirá usted que es elemental en este juego del poder y de la campaña permanente.
Lo interesante es que, el
purismo en el que transitaba la oposición, hasta antes del 1 de julio de 2018,
llamándose agredida y perseguida por los mastines del priismo y del panismo
desde Los Pinos y las cañerías del Cisen, hoy opera embozada en las redes
sociales y abiertamente en espacios como el Canal Once.
Y es que, no es delito por
supuesto ni mucho menos un pecado que se persiga con la excomunión, aunque sí
es asunto de rubor y que acusa la abierta campaña de responder, no con
elementos de peso ni ceñirse al pensamiento expuesto por el señorpresidente.
Porque, desde esa tribuna
de Canal Once, lunes a las ocho de la noche en el programa “De buena fe”,
conducido por el inteligente y sagaz politólogo Gibrán Ramírez Reyes, la
señorita Estefanía Veloz en su espacio “De mala fe”, se encargó de descalificar
a Carlos Loret de Mola y a Joaquín López Dóriga.
Por supuesto, Carlos y
Joaquín y los dirigentes políticos y capitanes del sector privado saben cómo
defenderse. Pero el purismo de esa oposición que llegó al poder no es marxista
ni leninista y sí tiene mucho de estalinista y maoísta. En fin.
La alusión vale porque
evidencia, citaba, a la estrategia de ir en pos de la descalificación del
opositor, de quien piensa diferente, de espacios que se significan como
contrapesos porque un gramo que no esté de acuerdo con la tonelada de
voluntarismos y despropósitos que se disponen desde Palacio, es un gramo que
desnivela.
Y más cuando el licenciado
López Obrador anda en campaña y hace como que gobierna mientras desparrama
miles de millones de pesos en obras, éstas sí faraónicas e innecesarias frente
a la epidemia sanitaria, porque es real, pero todos los días, de lunes a
domingo utiliza el espacio privilegiado que tiene como el señorpresidente para
utilizar cualquier tema como pretexto para comparar lo que hace su gobierno con
lo que hacían sus antecesores.
En la mañanera, un
reportero sonorense le planteó: “(…) ya que estamos hablando de la dignidad de
las personas y su felicidad, que, bueno, dicen que el dinero no hace la
felicidad, pero ayuda bastante, en este asunto si cabría la posibilidad de que
se considere, porque muchos de ellos evidentemente no están en la península de
Yucatán o en Tabasco o en donde están los grandes proyectos de infraestructura,
si se podría considerar, quizás de manera temporal que se les garantice un
ingreso mínimo universal, precisamente para que pudieran ellos salir delante en
sus necesidades en lo que las cosas logran recomponerse”.
Andrés Manuel respondió:
“(…) Nada más piensen,
todos los adultos mayores tienen su pensión, poca, pero tienen su apoyo, si son
dos adultos mayores ya tienen un ingreso y ahora por ley aunque los
conservadores votaron en contra, los del partido conservador votó en contra,
otros votaron a favor ya la pensión adultos mayores se elevó a rango
constitucional, ya es un derecho que nadie lo va a poder quitar.
“Es que votaron en contra,
primero, porque no quieren al pueblo, son clasistas, y también porque saben que
les va a costar trabajo quitar eso que ya está en la Constitución, porque se
van a necesitar dos terceras partes de los votos, porque es reforma
constitucional y no van a poder”.
Y luego, en materia de
corrupción, continuó la descalificación, el discurso del licenciado en campaña:
“Sí, cero corrupción, cero
impunidad, no se va a permitir nada de eso, no se permite nada de eso.
Imagínense hacer eso en
Sonora, después de que saquearon Sonora en los gobiernos anteriores, una
vergüenza lo que ha pasado en Sonora de tiempo atrás, bueno, para qué hablamos.
“Nosotros tenemos que
impedir por todos los medios la corrupción, demostrar que no somos iguales. Los
conservadores son muy corruptos, mucho muy corruptos, claro, al mismo tiempo
muy hipócritas, se las dan de gente decente, de gente de bien, pero son unos
reverendos ladrones.
“Y las creencias que nos
metieron en la cabeza, aunque nos querían introducir en el pensamiento de que
el que tiene más ya no necesita, como si dinero no llamara a dinero”. Hasta
aquí la parte medular del discurso del linchamiento.
¿A quiénes se refirió? No
es necesario citar nombres y apellidos, pero en el PAN, el PRI y el PRD y
Movimiento Ciudadano y la iniciativa
privada registraron el enésimo golpe. Lo registraron
¿Juicio sumario?
¿Linchamiento? ¿Fabricar delitos? Sí pero no; los de hoy, el licenciado López
Obrador en principio, presumen no ser iguales a los de antes, aunque no hay
duda de que todos los días hacen hasta lo imposible para superarlos. Oficiosos
y revanchistas con propuestas que imaginan a los camisas negras de Mussolini en
la calle. Conste.
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