jueves, 13 de junio de 2019

EPÍSTOLAS SURIANAS (Carta a Don Héctor) De Julio Ayala Carlos


ES CIERTO. EL PROGRAMA DEL FERTILIZANTE, ahora en manos del gobierno federal, es noble, y aún más, generoso, pero además,  es un acto de justicia para los campesinos. Con ese fin se creó desde un principio, y con todo y sus errores e incluso actos de corrupción, que seguramente tenía, se llevaba a cabo en favor de los hombres y mujeres del campo, en tiempo y forma.

Así es, diría el Maestro. Era, en los inicios del programa, de inversión tripartita, es decir, los productores ponían una parte, los ayuntamientos otra, y el resto el gobierno del estado. Y funcionó bien, y contra lo que algunos dicen, incrementó la producción de maíz, así sea para el autoconsumo.

Fue con el actual gobernador del estado, Héctor Astudillo Flores, quien en un acto mayor de justicia, de apoyo y respaldo a los campesinos, el fertilizante se entregó gratis a los productores, recayendo la inversión en los gobiernos municipales y en el del estado.  Por supuesto, en los paquetes del químico también iba integrado el biofertilizante.

Es indudable que el programa era una gran inversión, no solo para el gobierno del estado, sino también para los gobiernos municipales, los que cuales invertían hasta un 50 por ciento de los recursos del Ramo 33, y en consecuencia dejaban de construir obra pública. Más aún, los alcaldes tenían problemas para justificarlos. Algunos, incluso, aún tienen problemas para su comprobación.

Por eso, cuando el hoy presidente de la República propuso en su campaña fertilizante gratis para los guerrerenses, es decir, que su gobierno absorbería el programa que  cuesta mil 200 millones en total, no solo fue una gran noticia para los campesinos que ya lo venían recibiendo hasta la puerta de sus casas sin ningún costo, sino también para el gobierno del estado y los ayuntamientos.

Sin duda que es buena la intención del gobierno federal para con el programa de fertilizante. Sin duda que el hoy presidente Andrés Manuel López Obrador, está convencido que lo del fertilizante es un apoyo directo a los campesinos, y sin duda también que el gobernador Héctor Astudillo Flores no se equivocó en solicitarle al mandatario federal absorbiera el programa.

Todo iba bien. Todo estaba bien, hasta que los achichincles del Presidente de la República, empezando por el secretario de Agricultura y Desarrollo Rural, luego el coordinador nacional del programa del fertilizante, y el delegado federal en Guerrero, Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros, decidió, junto con los otros dos sujetos de marras, que el programa operado por el gobierno del estado y los ayuntamientos municipales, estaba mal y plagado de corrupción, y que lo mejor era construir un nuevo padrón de beneficiarios.

Y ahí empezó el desmadre. Ignorantes, ineptos, inexpertos, inútiles, pero eso sí, prepotentes, sobrados de sí, creyeron que era fácil levantar un nuevo padrón, y lo único que lograron fue que,  en vez encontrar irregularidades y deficiencias en el listado de beneficiarios que ya existía, registraron casi el doble de hectáreas cultivables.

Pero no fue todo. La inexperiencia de los involucrados en el programa, lo mismo que el valemadrismo con que actúan, y lo que es peor, con aires de perdonavidas, no sólo generó problemas en la integración del padrón, dejando fuera a miles de campesinos, sino al retraso en la compra del abono que, hay que decirlo, no existe el suficiente en el país.

Por eso, ciertamente, es el retraso en la entrega del fertilizante, y que hoy mantiene a los campesinos preocupados porque ya son los tiempos de siembra, y enojados a la vez porque hasta este día no hay los famosos vales con lo que se canjeará el abono.

“Entréguenlo ya, por el amor de Dios”, ha dicho el gobernador Héctor Astudillo Flores en referencia al fertilizante, en razón de que ya debió haberse entregado, mientras que el delegado federal en Guerrero, Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros dice sin ningún problema que aún hay tiempo para hacerlo, y el presidente Andrés Manuel López Obrador, acaso porque no sabe cuál es la realidad, o porque le mienten, dice desde Palacio Nacional que todo marcha bien.

Y mientras, los campesinos, organizados o no, que advirtieron a tiempo del retraso del programa, y de que habría problemas, ya empezaron a tomar carreteras, lo mismo en la región de la Montaña que en la Tierra Caliente y en la zona Norte, en exigencia del fertilizante. “El presidente nos ha fallado”. “El Presidente es un mentiroso”, “El presidente no cumplió su palabra”, “El presidente miente”, dicen por el todo el estado.

Y todo porque los achichincles del presidente se quisieron pasar de vivos  sabiendas de que eran, son, unos inútiles.

Comentarios: julio651220@hotmail.com