martes, 31 de enero de 2017

CONTEXTO POLÍTICO Por Efraín Flores Iglesias El mitómano que gobierna Chilpancingo

EFRAIN FLORES IGLESIAS

En 16 meses ha demostrado que le quedó grande la Presidencia  municipal de Chilpancingo. Es mitómano, soberbio, engreído e insensible.
No soporta que en reuniones de trabajo le cuestionen sus desatinos, porque inmediatamente abandona el lugar.

No tiene un buen equipo de colaboradores. Todos son soberbios e ineptos como él. Recordemos que similares a traen a similares.
Por supuesto, me refiero a Marco Antonio Leyva Mena.

El “Alcalde Chambitas”, motejado así en las redes sociales desde el inicio de su administración, está desarraigado del pueblo. No le importa Chilpancingo.

Y si llegó a la Presidencia municipal en 2015 fue por el efecto Astudillo, y por los votos que le aportaron el ex alcalde Mario Moreno Arcos y el ex diputado federal Jorge Salgado Parra.

Ya se acostumbró a retener las quincenas, aguinaldos y otras prestaciones de ley a los trabajadores del Palacio Municipal y de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado de Chilpancingo (Capach). Por eso le protestan a cada rato.
No ha realizado obras de impacto social y no le gusta gestionar recursos en la Federación. Solamente está a la espera de que el gobernador Héctor Astudillo Flores le resuelva todos sus problemas.

El tema de la basura le reventó en los últimos días. No es un problema nuevo, pero desde antes de asumir el cargo no diseñó ninguna estrategia para solucionarlo. Prefirió confrontarse con el gobierno municipal de Tixtla para instalar en la localidad de Matlalapa un relleno sanitario intermunicipal.

Sus operadores y él son malos para operar políticamente. Son cuadrados y quieren imponer a la fuerza su voluntad. Y así pues no se puede.

Pero en lugar de aceptar sus errores, especialmente su ineptitud, Marco Antonio Leyva le echa la culpa a sus adversarios.

No tolera la crítica. Le gusta ser adulado por sus cuates y colaboradores, quienes le dicen que “va bien”, que es “un excelente presidente municipal” y que “merece la reelección en 2018”.

Lo cierto es que no solamente los trabajadores municipales le han protestado en el Palacio Municipal. También lo han hecho transportistas, colonos, comerciantes, recolectores de basura y pepenadores.

Incluso, ya ni en su partido (el PRI) lo ven con buenos ojos. Lo consideran un lastre, un mal ejemplo de gobernante.

Los ciudadanos que han acudido a plantearle sus problemas lo han exhibido por mentiroso, ya que no cumple lo que promete. Y el más claro ejemplo lo tenemos con los recolectores de basura, quienes la noche del lunes 30 se trasladaron en la plaza cívica “Primer Congreso de Anáhuac”, donde estacionaron sus camionetas repletas de basura, pues no tenían un lugar para depositarla.

El alcalde de marras recibió a una comisión en el Palacio Municipal para cuestionarles su actitud y les dijo que no se preocuparan, que ya tenía un lugar disponible al norte de la ciudad para que depositaran la basura. Los inconformes le reclamaron incumplir acuerdos. Pero confiados en que ahora no les iban a fallar, los recolectores de basura se dirigieron a la colonia Industrial –ubicada entre las colonias Galeana y San Rafael Norte–, pero se llevaron la sorpresa de que los vecinos de esa demarcación se habían organizado para impedir que ya no se depositara ninguna tonelada más de basura, ya que el sábado 28 habían acordado con el Ayuntamiento que se iba a respetar el lugar.

Marco Antonio Leyva envió como su representante en la citada colonia al zumpangueño Roberto Ramírez Dircio, quien fracasó en la negociación con los pobladores. Casi lo corrieron del lugar.

Ante esa situación, los de “la basura jefa” se dirigieron nuevamente a la explanada del zócalo. Estaban muy molestos. Cayeron otra vez en la trampa de “El Chambitas”. ¡Zas!

Si ya lo conocen como es, ¿por qué siguen confiando en él? Pero en fin, así se le gusta “gobernar” Marco Antonio Leyva, a través de mentiras.

Lo que no se ponen a pensar sus asesores y aduladores es, que con tanta basura al aire libre puede generarse un grave problema de salud pública.

Queda claro que con gobernantes como Marco Antonio Leyva no se pueden esperar buenas acciones.

Ha sido el peor alcalde que ha tenido Chilpancingo y, lo peor de todo, es que él cree que ha hecho un papel extraordinario. Ah, y ya se prepara para reelegirse para otro periodo más.

2018 está a la vuelta de la esquina, pero eso no parece importarles a los dirigentes del PRI, ya que prefieren seguir encubriendo a malos gobernantes como Marco Antonio Leyva. Es cuanto.

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