miércoles, 4 de enero de 2017

Entre la verdad y la ficción. La paranoia, miedo y malas mañas del mexicano en la política. Por Jorge Luis Falcón Arévalo*


En este cuadro de la época medieval un mago distrae a su público mientras un ladrón provecha para robar.

Las paranoias son psicosis delirantes generalmente crónicas, cuya gravedad puede variar según sea la estructura de la personalidad que se ve afectada y se organizan como desarrollos delirantes. La paranoia se conoce además como un estado mental patológico en el que el paciente sufre delirios de los cuales los más comunes y más conocidos son los de persecución y de grandeza.

El origen del político mexicano, por ejemplo: Hernán Cortés, sujeto paranoico y asesino aparece en la escena psíquica de varios políticos actuales, hemos de recordar que Cortés utilizaba el miedo como una estrategia de guerra y control social, lo mismo que utilizó Calderón, de la misma manera en que Díaz Ordaz, Echeverría. Vicente Fox, la incertidumbre y el delirio de grandeza. Ya leímos hasta la saciedad, el comprarse con el Benemérito De las América: Benito Juárez.

El “árbol genealógico” no para ahí, el padre castrado -torvos y deleznables sujetos de la política que se niegan a abandonar sus pertenencias o llamados vulgarmente “huesos”, para hacerlos hereditarios; o, algunos otros exigen “herencia”, por servicios de los padres prestados al Estado.

Esto ha abortado seres humanos que han hecho de la política, más que un sitio de convivencia para un desarrollo social -sustentable, según- han creado un manicomio, palacios de su propio aquelarre… un sitio de alienados, llámense Congresos o dependencias gubernamentales. Mujeres de la política que intentan ser como su madre castrante; y, aquí se destaca a las féminas que siendo representantes populares, nunca han realizado por las de su propio género, fines concretos y provechosos (particularmente del PRI, PRD y PAN, desfavorablemente).

Segismundo Freud, dice: “lo siniestro, causa angustia y miedo”, la sangre que circula por las venas de esta familia desequilibrada, tiene que ver con el horror, por eso es fácil de entender de estos personajeros los principios míticos de la estructura “política familiar”, al estar constituidos desde lo ominoso y lo siniestro,  hasta comparten delirio y engaño pero sobre todo comparten el sadismo.
La paranoia de los políticos, emergidos y crecidos de  situación de  pobreza remite a la carencia primaria de sus años jóvenes; los descubre ante el psicoanálisis del psicólogo, sociólogo o psiquiatra en el ánimo aventurado de apropiarse de lo que no es suyo, cuando arriban a algún puesto donde circula la moneda, la morralla; -pero sabedor que cuenta  con el poder dado en las urnas- “cree” y le convalida su situación de sustractor, de cleptómano, de ladrón. Para posteriormente, tejerse una historia de que son descendientes de familias con dinero; o parientes que le heredaron ranchos, casas; o hasta el mínimo…” ¡me saqué la lotería! O el otro: ¡Me lo heredó mi abuelita! “. Es pues malas mañas. Manías.

La descomposición mental de muchos individuos, nos ha mostrado su actuar delirante. No bien un sujeto es nombrado diputado local y ya se siente que le ocupa la legislatura federal o se pavonea como senador; o, presidente municipal, de perdiz. ¿Enajenación o alucinación?

Las excrecencias patológicas de estos seres de la grilla, en sus lacayos, servidumbre y mozos de la polaca tiene al México al borde de un siniestrado país en bancarrota, desmantelado; pero más, asustado.

@GradoCero_Gro

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