lunes, 8 de agosto de 2016

CONTEXTO POLÍTICO Por Efraín Flores Iglesias Margarita Zavala y sus adversarios


EFRAIN GLORES IGLESIAS

No arranca formalmente la sucesión presidencial, pero sus adversarios internos y externos ya le temen y están orquestando campañas de lodo (denostación) en las redes sociales y en algunos medios de comunicación. Saben que va bien en las encuestas y que puede ganarle al PRI y a Andrés Manuel López Obrador, el eterno candidato y jefe absoluto de Movimiento Regeneración Nacional (Morena).

Por su puesto, me refiero a Margarita Zavala Gómez del Campo, hija de fundadores del Partido Acción Nacional (PAN) y ex primera dama de México.
A pesar de no ostentar ningún cargo público en este momento, es más popular que Ricardo Anaya Cortés y Rafael Moreno Valle, líder nacional del PAN y gobernador del estado de Puebla, respectivamente, quienes han manifestado su interés de abanderar al blanquiazul en la elección de 2018.

Claro, Margarita Zavala no se confronta con ellos porque sabe perfectamente que necesita un partido unido para poder contender en óptimas condiciones –en caso de ser la elegida–y de esa manera hacer posible el regreso del PAN a Los Pinos y ser la primera mujer en gobernar al país.

El pasado 3 de agosto aseguró que puede y cómo derrotar en las urnas a Andrés Manuel López Obrador.

“No lo veo como un peligro (López Obrador). Le podemos ganar, le vamos a ganar. Sé cómo ganarle”, aseguró en entrevista al periodista Ciro Gómez Leyva para Grupo Fórmula.

También señaló que el PAN tiene las condiciones para recuperar la Presidencia de la República “si el proceso de selección de su candidato es democrático y parejo”. Y agregó que el PRI no es adversario para el 2018, sino el dueño de Morena. ¡Zas!

La también esposa del expresidente Felipe Calderón Hinojosa basa su postura en torno a los pésimos resultados que obtuvo el tricolor en la elección del pasado 5 de junio, día en que el PAN se alzó con el triunfo en 7 gubernaturas (de 12 que se disputaron), tres de ellas en alianza con el PRD. 

El PRI tuvo una mala racha. Pagó caro en proteger a los gobernadores corruptos de Veracruz, Chihuahua y Quintana Roo, Javier Duarte de Ochoa, César Duarte Jáquez y Roberto Borge Angulo, respectivamente. También perdió Durango, Tamaulipas, Aguascalientes y Puebla.

Desde luego que los desaciertos del gobierno de Enrique Peña Nieto en materia económica, educativa y seguridad pública, también influyeron para que los electores castigaran en las urnas al tricolor.

El PAN supo aprovechar muy bien el despeñadero del PRI. Y, ¡aguas! El año próximo tratará de quitarle al grupo Atlacomulco (al que pertenece Peña Nieto) la gubernatura del Estado de México. 

El periódico El Universal publicó este lunes una encuesta al respecto, en la cual señala que si en este momento fuera la elección gana el PRI, pero si en un escenario el PAN y PRD van juntos con Josefina Vázquez Mota como su abanderada, le ganan al PRI.

Morena no es competencia en el Estado de México. Sería un error del PRD coaligarse con el partido de AMLO. Mejor dicho, un suicidio político.

La pregunta es: ¿cuál es la estrategia que utilizará Margarita Zavala para derrotar a AMLO en 2018, si es favorecida con la candidatura del PAN?
Aunque tampoco hay que subestimar al PRI. No olvidemos que el dinosaurio ha resurgido de las cenizas. Con lo poco que tiene puede inclinar la balanza en 2018, tal como ocurrió en 2006 cuando Roberto Madrazo perdió la elección presidencial y el PAN ganó con Felipe Calderón.

El gran error de López Obrador, no hay que olvidarlo, es cantar victoria antes de tiempo. Eso de que vaya arriba en las encuestas, no es de ahora. Desde el 2006 va arriba en las encuestas, pero nunca gana. Alega fraude y que los integrantes de la mafia del poder (así le llama a los que no están a favor de su causa) siempre se unen para frenarlo.

El dueño de Morena no ha ganado ninguna elección presidencial por una sencilla razón: no tiene estructura en el país. Su presencia política radica solamente en los estados del sur-sureste. En el norte del país ni huele ni hiede. 

Y en 2018 le van a cobrar factura cientos de ciudadanos del sur-sureste por andar apoyando las movilizaciones violentas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), que solamente han ocasionado serias afectaciones a grandes empresas y pequeños comercios.

Pero queda claro que la imagen de Margarita Zavala ha provocado nervosismo en muchos que ya se sentían sucesores de Enrique Peña Nieto en Los Pinos.

ENTRE OTRAS COSAS… El que de plano ya se pronunció abiertamente en defender a la repudiada alcaldesa de Mártir de Cuilapan (Apango), Felícitas Muñiz Gómez, es el dirigente de Movimiento Ciudadano (MC), Luis Walton Aburto, quien a través de un boletín exigió a los opositores de su compañera de partido “respetar la ley”.

El pronunciamiento no es malo, pero el también empresario gasolinero debe ya sacar las manos en el Congreso local para que su protegida enfrente a la voz de ya un juicio político por los actos de corrupción que ha cometido en los dos periodos que ha gobernado Mártir de Cuilapan. 

Se supone que MC defendía las causas sociales y no la corrupción. Pero se entiende que Felícitas Muñiz es el símbolo representativo de dicho instituto político.

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