jueves, 4 de octubre de 2012

Entre la verdad y la ficción DE LADRÓN A ¿PREDICADOR? Por Jorge Luis Falcón Arévalo*



“No me arrepiento de nada. El que se arrepiente de lo que ha hecho es doblemente miserable”   -Baruch Benedicto Spinoza-

Muchos funcionarios y representantes populares; después de dejar el cargo en el cual sobajaron, despreciaron, abusaron y sustrajeron dinero y enseres propiedad de la sociedad; es decir, saquearon las arcas, de pronto, aspiran convertirse en predicadores. Sueñan evangelizar, para con ello enmendar, rectificar o encubrir sus latrocinios, sus estafas y rapiñas. Y escogen siempre esos lugares donde se lucra con la inconsciencia, el atolondramiento y la torpeza  de las personas.

Es creíble, pues, todo fanatismo religioso, gira sobre una ilusión, una falsa idea de la realidad. Es una forma de buscar lo que por consciencia de un ideal, solo tendrán en su utópica forma de verse redimidos y perdonados. Existe la verdad, pero como a ella le temen, pues se cobijan en vanas ilusiones de un ultra poder que habrá de salvarles, según ellos, de sus pecados. Nunca dejaran de ser misioneros de la maldad. Pues así como pretenden cobijarse en un Dios; así son sus formas y actitudes de verse: falsos y simulados.

El hombre es ese ser fronterizo que no tiene fronteras entre su propia realidad y la realidad de los demás. Unos se ven libre de imperfecciones al pisar un recinto de fanatismo y fervor; los otros sienten que esos pecados, ya están depurados. Puro exaltación y delirio, por encontrar una paz, que no encuentran en ellos mismos.

Mahatma Gandhi dijo: Si no tienes religión, yo te recomiendo una: la verdad. Pero a la verdad la inmensa mayoría le tiene miedo, pues prefiere guarecerse en utopías, fantasías e historietas infantiles que le llenan el alma; pues allí se “acomodan”, “pernoctan”. Gandhi decía, la verdad "Se trata de valores humanos, de un desarrollo individual siempre consistente con su uso para el desarrollo de la sociedad; la promoción del altruismo en el grado más elevado; la integración del individuo con la sociedad; el elevamiento de la sociedad humana entera hacia el plano más alto de la existencia donde el amor y el trato limpio jueguen papeles cruciales: tales son las características predominantes de sarvodaya" Esto ultimo es traducido como “bienestar para todos”.

Partiendo de esa visión humana, más que designarle un termino más utópico, recalco lo que dijo Albert Einstein, acerca de Gandhi: "Vendrán generaciones, puede ser, que difícilmente crean que un hombre como este caminó alguna vez en carne y sangre sobre la tierra."
Es por ello, que los farsantes, los fariseos, pretendan embaucar a los pensantes de que el ladrón, el déspota, el prepotente, el arrogante, pueda transitar, hacia ser o convertirse en un evangelista, sin haber transitado por la verdad y acomodarse como los fanáticos religiosos en actitudes de ficción, en sueños; y, de pronto ser un buen hombre. El samaritano, pues, que ese anidará en los miserables del fanatismo religioso.

Ya le mencionaremos posteriormente quien es el personaje que requiere ser de nueva cuenta certificado por la sociedad atoyaquense que hoy lo repele por tranza  ladrón y mitómano. Y, cuál es la fanaticada religiosa que le abre las puertas a este sabandija. La moral y la ética, son conceptos de hombres de buena voluntad, no de “caprichos y relaciones comerciales” El falso hombre de arrepentimiento primero se ponga a leer la vida de Siddhartha Gautama y Malcolm X; y, después que tome una decisión. Pues tanto uno engaña, como el otro miente.

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