sábado, 21 de enero de 2012

ELECCIONES, CANDIDATOS Y CRIMEN ORGANIZADO ¡ALERTAS! Rodrigo Huerta Pegueros



Las elecciones del primero de julio del 2012 están a la vuelta de la esquina. Faltan menos de seis meses para que los ciudadanos con credencial de elector validada puedan emitir su sufragio para elegir al presidente de la República, a los que serán miembros del senado y la cámara baja del Congreso de la Unión, sin desatender la elección de los aspirantes a un puesto de elección popular en cada una de las 32 entidades de la República Mexicana, pues como bien sabemos todos, en 15 entidades habrá también comicios para designar al jefe de gobierno (caso del Distrito Federal) y gobernadores, así como a los que formarán parte de la asamblea legislativa del DF y congresos locales, delegados en las demarcaciones del Distrito Federal y presidentes municipales.
En, fin, según datos del propio Instituto Federal Electoral (IFE), los mexicanos habremos de elegir a más de 2000 candidatos a los cargos que estarán en disputa el próximo primero de julio.
Y como en todas partes del mundo sucede,  los políticos están más que nerviosos  pues saben bien que los lugares disponibles no son siempre suficientes y temen no ser incluidos o lo que es peor, ser excluidos de las listas que se configuran en los lugares mas oscuros o aislados o en medio de una discusión no siempre dulce donde las palmadas sobre la mesa se repiten una y otra vez con mayor fuerza.
Después de esto, las listas se filtran para que los nombres que han sido palomeados sean ante la opinión pública revisados, criticados, impugnados y hasta denunciados. O sea, lo que se pretende es que la sociedad haga su parte y de ahí se puedan subir los nombres que pasaron la prueba del ‘’infierno’’ y ser sujetos a la aprobación del ‘mandamás’— o candidato presidencial—para finalmente llegar hasta la mesa del dirigente formal del partido que sea para que las valide en asambleas o convenciones o simplemente se les otorgue el reconocido ‘vobo’.
Como se puede constatar, nada es fácil y menos para quienes no cuentan con las prendas que hoy se requieren para ser candidatos a los puestos de elección popular, particularmente cuando se tienen muchas dudas respecto a la honestidad, credibilidad y confianza de los políticos y algunos que han sido señalados como parte del crimen organizado.
Guerrero no es la excepción o quizá podríamos decir que es la regla, pues aquí muchos aspirantes a puestos de elección popular no solo son indiciados como parte del tinglado de la delincuencia organizada sino que también han sido sujetos a investigación por parte de las autoridades federales respecto al mal uso que han hecho de los programas oficiales, de los recursos públicos, del endeudamiento irracional y la defraudación al erario público con el incremento artificial de costos por obras o materiales comprados o adquisición de terrenos con precios extraordinarios fuera de toda lógica. Un ejemplo es lo sucedido en la administración municipal de Acapulco.
No es por lo tanto gratuito que el PRI se haya adelantado para exigir a los prospectos a los puestos de elección popular una serie de requisitos que antes no se les solicitaban, como son: las cartas de no antecedentes penales que la PGR, PJEG deben expedirles o que las instancias del gobierno federal (Secretaría de la Función Pública o Secretaría de Hacienda) deben otorgarles para quienes han tenido en los últimos meses cargos en la administración pública.
Ante esto, podemos inferir que muchos de los que estaban ansiosos de ser candidatos no lograron tener la documentación requerida o que fueron terminantemente parados en seco para que no hicieran nada al respecto y quedaran sujetos a otras disponibilidades en lugares menos disputados como son las diputaciones federales o locales.
El PRI ha puesto en alerta a sus militantes. Enrique Peña Nieto no quiere a nadie que tenga cuentas con la justicia y menos quienes han sido señalados como corruptos, autoritarios y depredadores o simplemente colaboradores o facilitadores de la delincuencia organizada.
Los lugares en disputa serán para quienes tengan la capacidad de ganar. En Guerrero, la disputa por el poder será más que reñida y se requerirá de candidatos que puedan enfrentar toda clase de críticas y de escrutinio público y oficial.
En la acera de enfrente, o sea, en el PRD, las cosas son diferentes. Ahí no les preocupa que sus candidatos estén o no inmersos en cuestiones nada claras o que hayan cometido una serie de irregularidades en el ejercicio de su responsabilidad oficial.
Lo que les importa en el PRD es que queden quienes puedan atraer mayoría de votos y para ello tendrán que hacer de todo para sacar candidaturas de unidad, pues caso contrario, perderán ante un electorado que esperamos esté mas atento a lo que ocurre a su alrededor a fin de emitir un sufragio informado y comprometido y no dar su voto a quien se lo compre o a quien le ofertó un futuro mejor pero sin que tenga ningún asidero.
Muchos nombres han salido en los últimos meses a la palestra en esta entidad. Todos quieren ser senadores o diputados federales o al menos diputados locales o de perdida presiente municipal o síndicos o regidores. De lo que están seguros todos estos que quieren obtener una posición dentro del tinglado del poder, es que no quieren quedar fuera del presupuesto porque entonces estarían en un permanente error.
¡Vaya filosofía de priistas y perredistas!
Lo que es cierto es que mientras las cosas se van definiendo, los ciudadanos, todos en general, tienen frente a sí una enorme tarea que realizar, esto es, que tienen que estar alertas o atentos para tratar de conocer a los aspirantes a diputados locales, presidentes municipales, senadores, diputados federales y presidente de la República.
El paquete no es pequeño ni fácil de discernir, pero si pone en la balanza lo que han hecho o no han hecho los políticos que hoy quieren su voto para ser esto o aquello, usted lo que tiene que definir es si conviene—no a usted sino a la comunidad—que sea su representante o su autoridad y en función de la información que obra en su poder votar en consecuencia.
Un voto razonado es un voto que servirá para que nuestro país y nuestra entidad pueda tener mejores autoridades y representantes populares y puedan éstos hacer posible que el cambio pueda darse, que no nos quedemos con el juego de la alternancia ni de la transición sino que le apostemos al cambio.
¿Usted conoce a un político a quien le daría la llave de su casa para que se la cuide?
Si la respuesta es positiva, entonces vote por él. Pero si no fue así pues descártelo desde ahora y empiece de nuevo a auscultar a quienes pueden ser finalmente sujetos de su credibilidad y confianza.
Votar o no votar, esa es la cuestión
¡No lo olvide!
Periodista y Analista Político     observar@gmail.com