martes, 31 de enero de 2012

TERCERA VÍA. MINISTERIALES, EL ESLABÓN MÁS DÉBIL. Ernesto Rivera Rodriguez



Tres encargados de despacho y mes y medio después del 12 de diciembre, la Procuraduría General de Justicia en el Estado, PGJE, hoy a cargo del campechano Juan Manuel Herrera Campos, cuyo historial como funcionario  del poder judicial no es muy claro, y si seriamente vergonzoso, puso el dedo, en donde el ex procurador con licencia Alberto López Rosas, hizo hasta lo imposible, por determinar la no culpabilidad de los agentes ministeriales de Guerrero, en el homicidio de los estudiantes de la Escuela Normal Rural “Isidro Burgos” de Ayotzinapa.
Herrera Campos lo hizo, deslindando con ello y de un plumazo, las interrogantes sobre el papel jugado por la policía federal, señalada desde un primer momento como los responsables dado los peritajes extraoficiales llevados a cabo por el exprocurador con licencia, Alberto López Rosas, indagaciones que en ningún momento fueron del agrado de la Procuradora General de la República, Marisela López y del mismo anciano secretario general de Gobierno, Humberto Salgado Gómez, funcionario que a todas luces se ha visto rebasado por las circunstancias, y lejos ha estado de actuar y decidir dinámicamente, como lo exige la sociedad, una sociedad que vive el siglo XXI, no la década de los  ochenta en el cual se encuentra atorado el anciano funcionario responsable de la política interna del estado de Guerrero.
Así del eslabón más débil cayeron los presuntos responsables de la muerte de los dos estudiantes normalistas, los agentes ministeriales, Rey David Cortés e Ismael Matadama, señalados como presuntos homicidas y de abuso de autoridad. más lo que se acumule. El eslabón más débil de una corporación que ya de sí es una  institución con “cero grado” de credibilidad y confiabilidad, entre la  sociedad guerrerense, y más allá de ella misma, por tener impregnado en la frente el sello de la corrupción y la impunidad, esto ganado a pulso, siendo parte de su obscura realidad y trágica y negro historial.  Pero actuaron solos?,  actuaron de mutuo propio?, recibieron ordenes de sus superiores,  porque es conocido que este tipo de ordenes entre estás corporaciones, jamás de los jamaces se da por escrito, eso es como suicidarse en terreno baldío, luego entonces,  quien quiera que  haya sido el que ordeno que se disparara a los estudiantes, que se “limpiara la autopista del sol” tiene voz, y si tiene voz tiene mando, tiene jerarquía, y si tiene mando, si tiene jerarquía tiene nombre, y ese es el que la sociedad guerrerense tiene el derecho de conocer, y debe también de ser consignado sea quien sea.
Es aquí en este espacio nebuloso en donde se confunde la autoridad con el poder, en donde se esconde la impunidad, en donde la corrupción aflora y pretende cubrir ordenanzas, disimulos, corruptelas, entre el alto mando policial y las estructuras  del poder instalado en el Palacio de Gobierno, atado a añejas estructuras y paradigmas del poder como lo ha demostrado con la muerte de Miguel Nazar Haro, “cereza” de la gran mierda de la impunidad, y del cinismo de la nomeklatura policial y de gobierno de este país,  en la época de los ochenta del siglo pasado, cuyo brazo político policial al mando del general Mario Arturo Acosta Chaparro, tuvo sus tentáculos  y su oscura acción en el estado de Guerrero, cuyos hedores aún contaminan no sólo la política actual, sino todos los pasadizos de la burocracia judicial desde la federal hasta la estatal, en donde los renglones torcidos de esta alta burocracia hace casi imposible desatar el nudo gordiano de la impunidad existente en la actualidad, convirtiéndose en un “Cuasimodo” de la sociedad que hoy no fácilmente acepta “tragarse el garlito”, con el señalamiento infantil, de la coincidencia de los peritajes cuando todo mundo sabe que fueron los federales los que “limpiaron” inmediatamente la zona de los sangrientos hechos, entonces a quien le “quiere dorar la píldora” el actual encargado de la Procuraduría de Justicia en el Estado, Juan Manuel Herrera Campos, porque lo que ha logrado es, hacer caer la primera  pieza del domino, colocadas las piezas verticalmente en una inclinación de 30 grados, que lo llevará inexorablemente a abrir la Caja de Pandora, y eso ni él ni sus superiores querrán que suceda, porque entonces sí, lo que hoy esta asegurado con alfileres, como lo es el puesto del secretario general de Gobierno, Humberto Salgado Gómez, y la libertad del ex procurador con licencia Alberto López Rosas  y del secretario de Seguridad Pública, Ramón Almonte Borja, se puede desprender con tanta facilidad, como cuando uno le quita la paleta a un niño. Así de fácil. Email:gernestorivera@gmail.com