sábado, 25 de agosto de 2012

Entre la verdad y la ficción LA SERPIENTE INCUBANDO Por Jorge Luis Falcón Arévalo*


Un contexto lamentable es que este sistema de mercado capitalista, en su fundamentalismo ha secuestrado la democracia y la izquierda, desvestida de ideología y prisionera del poder oligárquico naufraga y arrastrada por las corrientes en aguas neoliberales; ya que, sin ideología ni programa con que trazar su propio rumbo, ha de seguir la pauta que le marcan los mercados.

Un extenso movimiento ciudadano democrático, reflexivo, antifascista y anti-neoliberal es imprescindible.

El huevo de la serpiente eclosiona. Todo ello ante una absoluta falta de rumbo político, de estabilidad económica, un desajuste de los sindicatos y un panorama sin creación de empleos, pues el mercado mundial lo mancan otras directrices del G-8, bajos las licencias de los Tratados signados. Hay huevos dispuestos por doquier; bajo cualquier pretexto de lucha violenta en sus diversas anatomías que lesionan las dignidades humanas: trata de blancas, sodomizar juventudes, alentar violencia entre estudiantes, drogadicciones y una aplastante desaparición de los derechos humanos.

Se articula una compleja relación en el seno de la sociedad civil entre movimientos sociales de diferente raigambre, y organizaciones ciudadanas con intereses sectoriales del nuevo gobierno tricolor que se avecina, donde expertos si en diversos tópicos de la política asumen su papel; otros, en una reingeniería buscan nuevos políticos con y sin praxis adentrarse en temas como la transparencia y la corrupción.

Algunos de los sectores tradicionalmente excluidos, particularmente en el caso de algunos movimientos indígenas, pueden reivindicar posiciones que ponen en cuestión no sólo el sistema democrático existente, sino también al Estado. No hay mediadores, ni la voluntad deseada.
No se visualiza la eficiencia de cada actor en sus posiciones de funcionarios demócratas o de izquierda, pues si bien el ser figura pública los tiene y mantiene constantemente ante la opinión pública; también es cierto, que la ambición del poder por el poder, les gana su codicia y avaricia, que el don del servicio del que en un supuesto, hacen gala. El mercado carcome a la sociedad consumidora. Ellos degustan los presupuestos. La cola de la serpiente se persigue.

Los huevos están dispuestos, donde se vislumbran negros presagios, si el enfoque de las organizaciones ciudadanas apuntan a la promoción de una paz positiva que tienda a descartar la violencia estructural, y a la promoción de la seguridad humana que, sin excluir al Estado de una serie de acciones e iniciativas conjuntas y consensuadas, vaya más allá de una visión estado-céntrica, en la construcción de instituciones democráticas. Es unidad de todos.

Hay mucho que lamentar; pero también demasiado por construir. Nuestra juventud debe dejar a un lado lo medroso, de ser rehén de simuladores y castrosos redentores o salvadores con discursos arcaicos que son seductores al oído; pero distan de la realidad en el hacer y el deber. La serpiente, vende huevos, la serpiente ha bajado del árbol.


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